lunes, 9 de febrero de 2015

Corazón de Paloma

CORAZÓN DE PALOMA


Una amiga me habla con maravillado asombro de la afición insólita de su perro a las migas de pan. Va con él al parque y, cuando la viejecita de turno arroja el pan entre las palomas, el perro irrumpe en la idílica escena y en un abrir y cerrar de ojos las espanta a todas y se come las migas. Lo hace con una extraordinaria pericia, de forma que cuando la anciana quiere reaccionar, y levanta amenazante su bastón para defender a sus protegidas, el perro ya ha satisfecho su glotonería y se dirige feliz hacia mi amiga, que, a esas alturas, ha corrido a esconderse avergonzada detrás del seto que tiene más a mano. No hay perro entonces más alegre y feliz que el suyo, y ella no puede ocultar mientras lo ve venir trotando a su encuentro esa punzada de satisfacción que siempre sienten las madres ante el espectáculo de la vivacidad de sus hijos pequeños. Por eso, y aunque su primera intención es reprenderle, no puede resistirse a sus zalamerías y termina por transformar su enfado en un aluvión de caricias. 

"¿Qué culpa puede tener él -parece decirme cuando me lo cuenta- si posee un corazón de paloma?"


Gustavo Martin Garzo

domingo, 8 de febrero de 2015

Sin nieve

Pero por la nieve
Parece mentira. Nevó bastante, hace un frío de mil diablos -ya se ve cómo está el "lago"-, un fuerte viento que nos deja la nariz colorada y el hocico frío frío y seco, y sin embargo, un ratito de sol y desaparece. Y estábamos bajo cero. Parece mentira, y todo seco.

Por mí mejor, pues nos ha evitado todas las guarrerías que nos suele aportar la nieve deshaciéndose poco a poco. Así está mejor.

Antes de ayer estuvo correteando como el niño que es, cuando comenzó a nevar y volvíamos a casa. No pudimos resistir la tentación de quedarnos en la calle: el peke corriendo, saltando, hurgando... y yo con el móvil haciendo lo que podía. Se estaba bien. La nieve, fría y seca, no nos mojaba, y hay que aprovechar que es un cachorrito al que le pueden todavía las ganas de jugar.

Por cierto: Hoy ha estado jugando con Luna, una de sus novias, y la pobre se ha machado harta tras soltarle un par de bufidos. De Pamplona, seguro. La ha mareado dando y dando vueltas a su alrededor.

También ha perseguido sin pausa a la hojarasca arrastrada por el viento: ha huido en cuanto un pato le ha agitado las alas para asustarle, y nos provocaba con sus saltos y carreras sin fin.

Ahora lo tengo aquí atrás, dormidito, y me dejará un rato tranquilo. Ojalá.


jueves, 5 de febrero de 2015

Krispys estar pletórico

Y yo feliz, aunque helado

Así es. Parece que disfruta con el frío. En estos días en que están siendo habituales las temperaturas bajo cero, a las que hay que añadir el fuerte viento norte que "disfrutamos" por lo general en Barañain, el pekeño no para.

Bien tieso, con su abriguito, las orejas en alerta, no pierde ocasión, en cuanto divisa en el parque otro perro, en dirigirse hacia él; y si lo percibe atado, comienza a galopar a su alrededor, dando vueltas igual que los apaches con los pioneros del Far West.
Agacha las orejas y corre y corre sin reposo volviendo loco, por lo general, a su víctima. En ocasiones también lo sueltan, y aquello parece una carrera de galgos. Y yo ahí, abrigado hasta más arriba de las orejas, con una sonrisa en mi rostro pálido.

Siempre termino llamándole y atándole, porque si fuera por él, el paseo sería interminable.

Y cuando no hay perrito que asaltar, corre  hacia los montones de nieve helada y se las apaña para conseguir un trocito de hielo. Lo deposita en mis pies, para que se lo lance bien lejos, y vuelve a traérmelo dando saltos y volteándolo para atraparlo nuevamente.

Pero qué frío. Más vale que en casa me espera un caldito caliente y casero. Al menos éso es lo que pone en la cajita.