miércoles, 22 de marzo de 2017

Tratamiento de belleza: pelo de Krispis ¡resplandeciente!

ITURISSA
 
Estos días pasados, diferentes periódicos locales y algunas publicaciones de alcance nacional, hablaban del Yacimiento romano de Iturissa, próximo a Roncesvalles y parada obligatoria en el paso de Roncesvalles, por la vieja calzada pirenaica. La noticia era el comienzo de nueva prospecciones y que se dejaría a la vista 4 ó 5 Km de calzada.
 
Así que aprovechando una tarde excepcional, de sol radiante y más de 23º en destino, bajamos a por el coche y por equivocarme llegamos daño un pequeño rodeo: Corto en kilómetros y eterno de curvas. No me importó, porque mucho tramo era viejo recorrido de bici y moto, y de paso conocí el pantano de Itoiz, que ya era hora.
 
Llegamos a destino, aparcamos en la abandonada gasolinera y nos dispusimos a dar un rodeo ya que el acceso desde la carretera es imposible, a causa de un pequeño río que hay que cruzar.
Krispys, feliz, corriendo por todos los lados en la pista de tierra por la que caminamos un ratito, antes de encontrar el primer obstáculo: El paso hacia los abetos que se ven al fondo a la izquierda, donde está Iturissa, cortado por una retención de agua, bastante profunda. A los lados el corte del río y alambradas. Imposible el paso excepto para el 4 patas, que no se sumergió mucho, todo hay que decirlo.
 
 
Y después de este infructuoso contratiempo, decidimos continuar por la pista a la espera de encontrar un paso franqueable, entre rodadas de vehículos llenas de agua y barro, y otras cosas.
 
Pero eso... es otra historia (continuará)

 
 

domingo, 5 de febrero de 2017

Menudo fiera, este Krispys

El Doberman
Ya os he contado más de una vez que valiente, lo que se dice valiente, no lo es. O tal vez no me lo parece, ya que Krispys tiene la fea costumbre de asustarse ante cualquier ruido o cualquier objeto que le parezca nuevo, aunque haya estado 2 meses ante sus ojos. También es verdad que en muchas ocasiones ha defendido a sus amigas ante algún perrito. O perrazo, que de todo hay. En fin.
 
Sin ir más lejos, esta mañana fría, lluviosa, tormentosa, ventosa y pletórica de aburrimiento, al bajar del TestaCorsa, he sufrido un nuevo episodio de esos tan frecuentes y desagradables: Mareo, ya sea debido al nervio Vago, bajada de tensión o lo que le de la gana. A mí me resulta indiferente: Me agacho para no caerme y que mire el que le de la gana y como le de la  gana. Desaparecen enseguida. Puedo con ellos, jijiiii
 

Que me desvío. Pues bien: Mientras yo estaba imitando a las ranas, se ha acercado un doberman (cachorro, como 10 veces mi pequeñín) y Krispys ha intentado huir. Sin conseguirlo, por supuesto. Poco a poco se han acercado, olfateado y comenzado a jugar. Sin embargo, como era de esperar, algún zarpazo cariñoso le ha debido hacer daño y ha venido a refugiarse entre mis plegadas rodillas.
 
No obstante, en una de esas rondas que efectuaba el Doberman a mi alrededor buscando a Krispis, se ha acercado mucho a mi figura agachada y protectora, y me ha empujado y desplazado. Inmediatamente, SúperKrispys ha surgido veloz y feroz, enfrentándose sin mesura al Doberman, con esos ladridos amenazadores y lanzándose sin piedad con un objetivo muy claro: Defenderme. Y lo ha conseguido, por supuesto. Hasta lo he tenido que contener, muerto de risa.
 
Y así se ha terminado su aventura, y el orgullo me ha llenado porqué, como es habitual en los perros, son capaces de defenderte sin tener en cuenta las horribles consecuencias que pueden traer dicha acción.

 
P.D.
Aunque pensándolo bien...
mmmmmm...
como íbamos ya a comer...
mmmm...
Seguro que pensaba que si me pasaba algo
se quedaba en ayunas.
¡Voy a aclararlo ahora mismo!



 

lunes, 30 de enero de 2017

Casi, casi...

¡Otro atropello no, por favor!
 
Marchábamos anteayer por la mañana de vuelta a casita, ya que teníamos que ausentarnos a casa de mamá. Por la acera, Krispys atado, como debe ser; yo, pegadito a la pared, ensimismado en lúgubres pensamientos, despacito, a un metro más o menos de distancia por detrás del peke.
 
En esas circunstancias al procesador derecho no le llega sonido por la derecha, apenas: sólo de frente y algo de atrás. No han acertado mucho con los micros. Por lo tanto, el sonido me llega del lado izquierdo y, por si fuera poco, si pasa algún coche, el sonido rebota en el espacio vacío de la entrada del garaje de enfrente. Ecos. Más o menos, ésta es la situación.
 
Como veis en la salida de mi garaje, hay una fuerte rampa, pero fuerte, y un tramo recto después de unos 5-6 metros que invade el porche de entrada a la puerta del portal.  Los posibles coches que aparecen vienen el lado derecho, estando el cruce a unos pocos metros de la salida. Un fuerte ángulo en la pared, de menos de 90º, no permite ver quién transita por la pequeña acera hasta que no tienes el frente del coche casi en la calzada.
 
La consecuencia es que los vehículos abandonan, no todos, afortunadamente, el garaje a una velocidad inadecuada y el conductor sólo mira a  la derecha. Si vienes caminando por la izquierda, ten cuidado.
 
Por ese motivo hice instalar, con disgusto de varios propietarios, teniendo que oír que no hacía ninguna falta  precisamente  al  dueño de un vehículo que más sustos nos ha dado a los que entramos por ese portal y no por los otros tres de la comunidad. La verdad es que se ve el espejo desde la rampa y su reflejo abarca un montón de metros de acera, bastantes mas de los que se aprecia en la foto.
 
Es de suponer  que a estas alturas ya imagináis qué pasó. No nos dimos cuenta de que salía un coche despistado, aunque por suerte despacio, y nosotros al recodo fatídico. Una sombra por delante; los reflejos que todavía tengo dan un fuerte tirón hacia atrás de Krispys, que estaba casi bajo las ruedas a pesar del freno del vehículo; gran susto que me deja inmóvil  escupiendo pecados mientras la conductora pedía perdón, a lo que no hice ningún caso, rodeando el vehículo por detrás y entrando en el portal.  Suspiros de alivio. El peke a su bola, sin enterarse, por supuesto. Afortunadamente no sufrió  golpe ni lesión alguna. Por los pelos y gracias a que le creció el cuello medio metro durante unos momentos. Pero podía haber pasado algo grave, de consecuencias no deseadas, aunque hubiesen sido leves.

 
Tal vez penséis que soy un exagerado o que no era para tanto. Sin embargo,  es posible que me comprendáis mejor si os informo de que Simón murió atropellado, apenas a unos 15 metros, como mucho, de allí. 
 
Algo invadió mi estómago. Desesperación, dolor, recuerdos que siempre me perseguirán. Culpabilidad adquirida, se diga lo que se diga, agotamiento... abulia y tristeza. Mucha tristeza.
 
 
Hasta pronto, Simón.