miércoles, 19 de noviembre de 2014

Ya disfruto en el Parque

Este mediodía ha estado paseando por el parque. Ayer tarde lo hicimos en las placitas preferidas por Lucas. Pero el pobre pasó un verdadero infierno. No quería andar, lloraba y berreaba, yo le tiraba de la correa con cuidado, pero nada. No hubo manera.

Hoy, siguiendo los consejos de Mª Antonia, a mediodía, con un sol que calentaba, le he puesto el abriguito y lo he llevado en brazos hasta el parque. Una vez allí, con cuidado y cariño, lo he dejado en el suelo. ¡Y mira por dónde! Ha alzado las orejas y la colita y se ha puesto a caminar, erguido y satisfecho.

Una niña en bicicleta se le ha acercado, y en vez de esconderse a mis pies se ha mostrado solícito a recibir sus mimos. Un par de horas de sol y pasear. Nos hemos encontrado con María y su perrita Beltxa, que estaba malita; Con Mª Jesús y su pequeña Rita, y a la primera que ha visto en esta mañana ha sido a Luna, la yorki con la que más pronto que tarde tendrá que hacer mamá, y cuyo dueño se ha visto encantado de conocerle.

Un  berrido nos ha sorprendido, y ha sido de Beltxa, que le ha puesto en su sitio cuando Krispys le ha querido enseñar sus artes amatorias, ante las risas y regocijo de los presentes. A mí no me ha sorprendido mucho, la verdad, pues ya lleva unos cuantos días practicando (debe ser herencia paterna), y la cara de harto del pobre Angry Bird es una buena muestra:


video

Luego hemos ido a casa por las placitas internas y no ha habido problema.

Será por la tensión de esta primera salida, o por lo que sea, que no ha querido comer; jugar sí; y mendigar comida, también. Se ha contentado con su platito de leche y ahora lo tengo aquí, debajo de la silla,  durmiendo tranquilamente.

¡Se me olvidaba!  Hoy hemos practicado la rampa y no tiene problema ni para subir ni para bajar. No le hace gracia pero pronto llegará el día en que lo haga por propia iniciativa.




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